“Antropólogo” es la categoría profesional a la que se adscribe Virgilio Bomfim, este pernambucano afincado en la sierra de Madrid desde hace seis años. Sin embargo, poco tiene que ver el grado de implicación de Virgilio con las comunidades que investiga con la relación que tenían los antropólogos decimonónicos con el “objeto” de estudio: los pueblos “exóticos” de remotas latitudes.
Virgilio ha convivido en las comunidades Noke Koi en el estado de Acre -distante más de 4.000 kilómetros desde su tierra natal-, participa en proyectos de desarrollo para este y otros pueblos originarios de la cuenca del Juruá (Amazonas), ha cofundado la Sociedad Panteísta de Ayahuasca y su casa en El Escorial hace las veces de “consulado no oficial” para muchos de los maestros ayahuasqueros del Amazonas que pasan por Madrid para iniciar o finalizar sus cada vez más frecuentes giras por España y por Europa, llevando la medicina del rapé, el kambó, el ikaro y, por supuesto, la ayahuasca.
En esta entrevista, Bomfim nos habla de su amplia relación con la bebida sacramental amazónica, que va tejiendo sus ramas alrededor de cada aspecto de su vida, del profesional al personal, pasando por el musical: lenguaje universal no sólo entre los humanos sino también entre nosotros y las plantas.
Leer más







